
¿Quiénes participan?
Además del agresor y la víctima debemos incluir a los demás compañeros, profesores/maestros/personal de la escuela y padres.
Todos, de una manera u otra, cumplen un rol en esta situación de hostigamiento.
Observamos características específicas en el agresor, la víctima y los espectadores:
Agresores:
Suelen ser en principio chicos seguros de sí mismos, con un nivel de autoestima bastante alto y que intentan imponerse a algunos de sus compañeros. Asumen el rol de líderes.Su temperamento es agresivo e impulsivo, con deficiencias en habilidades sociales para comunicar y negociar sus deseos. Presentan falta de empatía y de sentimientos de culpabilidad.
Son o fueron hostigados en algún momento, ya sea en la escuela o fuera de ella.
“Hay uno que no tiene un mango, le decimos villero y por ejemplo si sale la play station 3 nos cag….de risa y decimos seguro que ese se compra la play 1”. (Pilar, 14 años)(Martínez, Z /2005)
“Reyna vino hace poco de Bolivia y es una villera” (Karen, 9 años. Vino de Bolivia hace 4 años)(Martínez,Z/2005)
Víctimas:
En general son chicos débiles, inseguros, con baja autoestima y fundamentalmente incapaces de salir por sí mismos de la situación que padecen.
Tienen bajas habilidades sociales y suelen ser rechazados dentro del grupo. No disponen de herramientas psicológicas y sociales para hacer frente a la situación. Suelen ser chicos apegados a su familia, dependientes y sobreprotegidos por sus padres.
Las causas para que un alumno se convierta en víctima no tiene que ver con el hecho de que sea gordo o pelirrojo o extranjero o lleve anteojos (Iñaqui /2007)
Mayoría silenciosa:
Los compañeros temen defender a la víctima por la posibilidad de pasar a ocupar su lugar. Muchos se divierten ante la humillación de un compañero, también pueden sentir que el agresor hace aquello que ellos mismos no se animan.
Se produce un contagio social que inhibe la ayuda e incluso fomenta la participación en los actos intimidatorios.
“Durante un tiempo pensé que me podían ayudar Ana, Laura y Mora, que no estaban interesadas en eso. Pero terminó arrastrándolas a ellas también” (Camila, 12 años).(Martínez,Z /05)
“Lo hacen por celos, porque está nervioso, porque no lo quieren. Todos lo odian al marioneta y llegan a un acuerdo cuando todos lo deciden y agarran a uno. Los convencen a todos, lo mismo que en la política.” (Juan, 9 año.(Iñaqui/2007)
Los adultos (padres y maestros) a menudo solo detectan el problema cuando ha tomado proporciones evidentes y con frecuencia graves.
“Yo la veía mal, sin ganas de ir al colegio pero no entendía qué pasaba. Un día por error encontré e-mails humillantes en su cuenta. No podía creer lo que le decían: estás sola, no tenés con quien festejar tu cumpleaños” (Julia, madre de niña hostigada).(Iñaqui,2007)
“Intenté de todo hablando con la rectora de la escuela. Su respuesta siempre fue “vamos a trabajar con el grupo” “pero las agresiones siguieron. No sancionaron a nadie. Y al final, en diciembre, echaron a mi hijo del colegio porque dicen que es raro y quieren una escuela homogénea”. (Ana, madre de niño hostigado).
“Sra Mamá: Noto a Camila muy triste, más que de costumbre. Pasa algo en casa?” –Profesora- “. En la casa de Camila no ocurría nada significativo.”(Ortega, 1999)
El Bullying suele ser solapado, los chicos no hablan del problema, las agresiones se manifiestan en los lugares donde no hay adultos (recreos, comedor, pasillos, baños -entre otros-).
Para los agresores, las conductas de acoso pueden hacerse crónicas y convertirse en una manera ilegítima de alcanzar sus objetivos, con el consiguiente riesgo de derivación hacia conductas delictivas, incluyendo violencia doméstica y de género.
Por su parte, los espectadores corren el riesgo de insensibilizarse ante las agresiones cotidianas y de no reaccionar a las situaciones de injusticia en su entorno.
Dado que el Bullying ocurre en un contexto social no sólo afecta a las víctimas sino que sus consecuencias pueden afectar a toda la comunidad. Así, ante un episodio de acoso escolar, además de la víctima son los padres y familiares los inmediatamente afectados; por su parte, los espectadores también se sentirán amenazados, así como todos los alumnos de la escuela, incluso la comunidad externa, en tanto que los episodios de acoso no se solucionen en la escuela, se verá implicada ya que el Bullying puede producirse en otros lugares de encuentro de niños y adolescentes. Por ello se puede afirmar que el Acoso Escolar tiene un claro efecto de propagación.
Aunque se han citado numerosos factores de riesgo del acoso escolar, es decir, factores que hagan que exista una alta probabilidad de que un alumno acose, pocos de ellos se han demostrado de manera consistente.
Parece claro que el factor de riesgo más importante es el de la hiperactividad-impulsividad-déficit de atención. Asimismo, la baja empatía afectiva (la habilidad de sentir o compartir el estado emocional de otro es otro factor de riesgo.
La víctima de acoso escolar no suele contarlo a sus padres, sobre todo a partir de los 10 o 12 años. Sentimientos como la vergüenza, la inseguridad o el sentirse inferior hacen que el niño sufra las agresiones en silencio .Por eso es muy importante que los adultos sean capaces de ponerse en guardia ante determinadas conductas que pueden darnos pistas de que está siendo víctima de algún acosador escolar.
La primera alarma debe saltar cuando se observa un cambio importante en la conducta habitual del niño. Por ejemplo, un niño locuaz que se vuelve callado u otro alegre y jovial que parece triste y deprimido. Es a partir de un cambio de estas características y que dura algún tiempo cuando se debe empezar a contrastar algunos otros síntomas alarmantes:
Muchos niños que sufren acoso en el colegio, no lo cuentan a los adultos, ni a sus profesores ni a sus padres. Por eso, si éstos tienen alguna sospecha de abusos de compañeros, deberían hablar con el niño. Se le podría preguntar de manera indirecta quién es el matón de la clase, con quién se mete o a quién pega, etc.
Si un alumno se queja de acoso, debe ser creído. Se le solicitará detalles de la situación y se registrará diariamente de lo que haya contando.
Aunque solicite confidencialidad por temor a represalias, se debe aclarar que se conversara de esta situación con los profesores en privado para concluir con esta situación No debemos culpabilizarlo en ningún sentido por lo que le está sucediendo.
Cifras alarmantes y graves consecuencias
Según el informe del Centro Reina Sofía para el estudio de la violencia, "Violencia entre compañeros en la escuela", un 75 por ciento de los escolares con edades comprendidas entre los 12 y los 16 años ha presenciado alguna situación de violencia escolar, mientras que un 15 por ciento ha sido víctima de esa violencia y un 3 por ciento de los alumnos de esa edad ha padecido acoso escolar.
Las mismas fuentes señalan que la causa del problema radica en "la pérdida de valores como la tolerancia, el respeto a la diversidad y la solidaridad"
Según declaró el investigador Jorge Srabstein, director de la Clínica de Problemas Médicos Asociados con la Intimidación Escolar del Centro Médico Nacional Infantil de Washington, al diario argentino La Nación, “el acoso escolar entre alumnos es una epidemia silenciosa. En casos extremos, puede derivar incluso en la muerte tanto del chico hostigado como del hostigador”, marcando claramente la gravedad de un problema para el cual no se avizoran soluciones claras y que puede provocar cuestiones como el ausentismo prolongado, las bajas notas o directamente el abandono de la escuela.” (Ortega/1994)
Una investigación de la Dirección Nacional de Política Criminal del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, coordinada por Daniel Pedro, entre 600 jóvenes de entre 14 y 20 años de la ciudad –que durante 2002 cursaron nivel secundario tanto de escuelas públicas como privadas, arrojó como conclusión preliminar que casi la mitad de los encuestados menciona la existencia de peleas frecuentes con agresiones físicas en la escuela. (Diario Página 12, diciembre /06)
Según Lilian Kunzi, profesional de la Sociedad Argentina de Terapia familiar, en el país no existen datos sobre este fenómeno, pero estadísticas internacionales señalan que un 15% de los alumnos sufre algún tipo de acoso por parte de los compañeros. El 33% de ellos padece cefaleas, depresión, dolores abdominales e insomnio, y el 10% se ausenta frecuentemente de la escuela por estos motivos. Además, un 22% de los chicos que son acosados ha intentado suicidarse y el 20% ha llevado un arma a la escuela.
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